Jorge Valarezo y la banda musical

Sandra Beatriz Ludeña

Jorge, el hombre de la banda, la música, el sonido, atravesó las puertas de la eternidad el 20 de septiembre de 2020, a sus setenta y cinco años de edad. No era precisamente un chiquillo, pero sabía disfrutar la vida más que cualquier muchacho apasionado por su música.

El sonido y el ritmo fueron la constante búsqueda de Jorge Valarezo Loaiza, dicen que se enamoró de la música siendo un adolescente, en la banda del colegio Bernardo Valdivieso, cuando a primer oído, la melodía conquistó su corazón.

Posteriormente, en 1958 fue uno de los Delfines, (una prolongación de la banda del colegio), donde asoman sin disimulo los atributos de músico, y claro, —Dios los cría y ellos se juntan—, por eso, allí estuvo acompañado de Edgar Palacios, Jorge Ochoa, Estefo Valarezo, y Alfredo Tapia, con quienes navegó las aguas de su afición hasta 1962.

En búsqueda de su sueño, transitó a otro nivel y conformó “Sexteto Dominó” en la ciudad de Guayaquil, donde permaneció algún tiempo, disfrutando de su feliz experiencia, que no miraba el ideal de engrandecimiento sino el puro deleite de hacer lo que le gusta. Retornó a su ciudad, en pleno romance con su música para formar el grupo “Los Players”.

Viviendo a plenitud el “son de los hombres de orquesta”, conocen a Don Medardo Luzuriaga —músico con experiencia—, quien en una visita a Loja se le pega el ritmo, la pasión y la voz de esos instrumentos musicales de “Los Players”, que llevaban pulso lojano, y les propone que viajen a Quito para hacer lo que luego se conoció como la orquesta “Don Medardo y sus players”.

Los espectáculos en vivo realizados con la orquesta “Don Medardo y sus players”, fueron la verdadera escuela de música para Jorge Valarezo, y duró aproximadamente seis años. Luego de lo cual, el gran músico retorna a su ciudad natal para formar la “Orquesta Constelación”, con la ayuda del director peruano Segundo Sandoval.

La Orquesta Constelación tuvo el honor de contar con el protagonismo de la cantante María Elena Castillo, una voz que ha sido emblema de nuestra ciudad, y que hizo de “Constelación”, brillar el sonido de una comunidad que daba grandes saltos hacia ciudad de la música. De esta manera Jorge Valarezo durante once años, se proyectó como el hombre que logró transformar la vida de este país, en más alegre, digna y esperanzada; y, así se eternizó.

A propósito de que este 18 de noviembre pasado, algunos nombres de músicos, como Ángel Medardo Luzuriaga, Trosky Guerrero, Tulio Bustos, Edgar Palacios, Max Berrú, Elvira Guerrero y Marco Placencia, fueron perennizados en las calles del complejo Valle Real, en Amable María, me surge esta duda ¿Dónde quedó el fundamental elemento de la lista de los grandes músicos lojanos de la época?