Equidad – inequidad

Juan Luna

Quilanga, 16 de febrero 2022

Somos seres sociales por naturaleza, como seres humanos pertenecemos a la sociedad ecuatoriana, latinoamericana y nos identificamos con ciertos grupos, ese es un derecho y una realidad, más, sin embargo, en esta sociedad y en los grupos a los que pertenecemos merecemos vivir con equidad.

La equidad tiene que ver con la igualdad, la justicia como derechos fundamentales, pero también en las relaciones humanas y sociales pasa por el valor de la solidaridad, el respeto, el compromiso con el otro. Del otro lado, la inequidad tiene que ver con la desigualdad, injusticia y la ausencia de una vida sostenida en los valores. Es una lucha de contrarios frecuente y que, al ritmo de vida al que nos enfrentamos solamente refleja el dominio de la inequidad en contra de la equidad.

Corresponde al estado, a los líderes gobernantes, a la familia, a las ONG y a todo ser humano dotado de inteligencia y voluntad contribuir a desterrar esta lucha, que con el tiempo es fratricida, según la máxima de Hobbes, “el hombre es lobo del propio hombre, de sí mismo”, o en nuestro medio la dolorosa y repetida frase “lojano, como a lojano”, que alientan la destrucción del otro, del diferente.

El Papa Francisco, líder de la iglesia católica, en el año 2017 proclamó: “Se necesitan leyes justas que puedan garantizar esa armonía y ayudar a superar los conflictos que han desgarrado por décadas a las naciones; leyes que no nacen de la exigencia pragmática de ordenar la sociedad sino del deseo de resolver las causas estructurales de la pobreza que generan exclusión y violencia. Sólo así se sana de una enfermedad que vuelve frágil e indigna a la sociedad y siempre la deja a las puertas de nuevas crisis. No olvidemos que la inequidad es la raíz de los males sociales”.

Brillante proclama que llama a todos los países, a los seres humanos que gobiernan las naciones a emprender una lucha por causa nobles que emerjan de la búsqueda por el bienestar para todos, en donde, la estructura social y funcional a un modelo de vida inequitativo debe ser transformado y mediante la construcción y aplicación de leyes y normas de vida trastocar el estatu quo.

Miremos, por un momento nuestra patria: asesinatos crímenes violentos, asesinados en las cárceles, femicidios, asaltos, robos… que suceden día tras día; y, detrás de ellos la campante corrupción, impunidad, crimen organizado que llenan de miedo y angustia a la población que se siente desprotegida. Las raíces están en la inequitativa distribución de la riqueza, la falta de trabajo, desorganización familiar, migración, explotación laboral, entre otras, que merecen una solución emergente y urgente.

Es el momento de formarnos e informarnos para desestructurar las injusticias e inequidades, es momento de emprender por una hoja de ruta que genere cambios sustanciales que resuelvan las causas estructurales, que por muchísimos años están presentes. Debemos buscar tener una vida digna, de justicia, fraterna y de paz. por las fronteras del bien. El tiempo es ahora, mañana puede ser tarde.