La frontera Ecuador – Perú ¡Ábranla ya!

Diego Lara León

En palabras sencillas, una frontera es aquella línea definida por los países, que de común acuerdo con el país vecino indican donde empieza y donde termina “nuestro territorio”.

Sin embargo, estas fronteras nunca han limitado, menos prohibido la interrelación entre personas que viven a ambos lados de la frontera. Es más, las conocidas zonas de frontera, son espacios territoriales que tienen una riqueza cultural, comercial, natural y social especiales; son la sinergia de dos culturas, de dos realidades diferentes pero comunes.

Cuando alguien pregunta ¿de qué viven los territorios de frontera? La respuesta siempre será la misma: “las zonas de frontera viven principalmente de la integración fronteriza”, del intercambio comercial. Por más que haya frontera, estos territorios practican la unión, las relaciones personales, familiares, productivas y culturales.

Nunca se podrá eliminar o suspender por decreto una dinámica social y productiva entre dos territorios tan cercanos entre sí, pero algunos insisten con decisiones políticas y no técnicas en convertirlos en tan lejanos entre sí.

La crisis sanitaria global del COVID-19 obligó a cerrar momentáneamente las fronteras, especialmente en países que tenían heterogéneos sistemas sanitarios y controles inadecuados de esta pandemia.

Todos vivimos en el segundo trimestre del 2020 prohibiciones y restricciones de movilidad que nos impedían ir de una ciudad a otra, en algunos casos de un barrio a otro; eso generó incertidumbre, pérdidas económicas graves y aislamiento social. Pero eso ya pasó para muchos de nosotros. Lamentablemente 24 meses después del inicio de esta pandemia hay territorios que siguen aislados, siguen “muertos en vida”, siguen olvidados. En el Ecuador la Frontera norte “con bombos y platillos” fue abierta hace ya varios meses. ¿Y la frontera sur?

Nuestros tecnócratas capitalinos desde su cómodo espacio a 800 km de la frontera sur del Ecuador y a 1.500 km de la frontera norte del Perú indican que “aún no es el momento”. ¿Cuándo será el momento? Estos tomadores de decisiones en materia de migración y control fronterizo ¿conocerán que la frontera está cerrada por arriba del puente, pero está “abierta” por debajo de ese mismo puente?; es decir, el paso formal está cerrado, pero están abiertos un sinnúmero de pasos clandestinos. Hay que leer y conocer lo que ha pasado en momentos donde se han cerrado las fronteras para darnos cuenta cuál es el problema que se genera con una decisión que se toma. Si nosotros prohibimos una actividad formal, inmediatamente se abren actividades clandestinas. ¿El Estado tiene los recursos técnicos, humanos, logísticos y financieros para controlar que no se generen actividades clandestinas? La respuesta es obvia, el Estado no tiene los recursos, entonces ¿para qué prohibir algo que no se puede hacer cumplir? Al parecer esto tan obvio no lo entienden o no lo quieren entender nuestros tecnócratas.

Los pasos fronterizos del sur del Ecuador, específicamente las fronteras por Macará y Zapotillo, están cerradas “formalmente”, pero existen mafias que “cobran peaje” en los innumerables pasos clandestinos. ¡Ya es momento de abrir la frontera!

Los pueblos fronterizos del Sur del Ecuador y Norte del Perú están muriendo, su vida siempre ha sido la integración binacional, su vida siempre ha sido la relación con el vecino. ¿Hasta cuándo debemos esperar?

¿Qué se necesita? Pues solo decisión política de ambos lados de la frontera, todo lo demás ya existe. ¡LA APERTURA DE LA FRONTERA ECUADOR – PERÚ ES URGENTE!