¿Por qué se empeñan en ocultar la crisis de la educación?

Rafael Riofrío

La célebre frase del Doctor Ángel Felicísimo Rojas: “por donde se aplasta el dedo… salta pus”, cobra mayor vigencia para describir la corrupción que desde las altas esferas estatales se propaga hacia las instituciones y gobiernos seccionales, donde no pocos “tecnócratas” deshonestos e inescrupulosos hacen de las suyas lapidando los dineros de todo el pueblo. Para estos inoperantes rastreros humanos, culpar a los gobiernos anteriores es algo así como seguir culpando a los chinos de la pandemia covid-19.

Lamentablemente los ecuatorianos de a pie, nos hemos acostumbrado a olvidar los casos de corrupción tan pronto como salta otro. A esto contribuyen los grandes medios de comunicación, que haciendo referencia a la vieja frase de “pan y circo para el pueblo”, nos entretienen con farándula mediocre, la clasificación al mundial, la pelea del “Chito” Vera, etc., etc., que, si bien pueden ser emocionante, dejan de lado el tratamiento de problemas mucho más importantes que afectan a los ciudadanos, como la seguridad y la violencia; la atención a los jubilados que desde el 2008 reclaman el pago del estímulo de jubilación; el incremento constitucional del presupuesto para salud y educación, o la puesta en vigencia de las Reformas a la Ley Orgánica de Educación Intercultural.

Ante la desatención del Ministerio de Educación y del propio Presidente Guillermo Lasso, los maestros y maestras junto a su gremio, la UNE, el día de hoy, marchan en todo el país defendiendo la educación y exigiendo el cumplimiento de sus derechos; y en contra de los avances neoliberales direccionados desde los organismos del poder económico y político como el FMI y el BM. De allí que, las protestas y movilizaciones hacia la Asamblea Nacional, La Corte Constitucional y hasta la Presidencia de la República, sean la expresión de la desatención que vive y siente el pueblo y el magisterio nacional.

Los maestros y maestras son conscientes de que las calles son de las mayorías dispuestas a profundizar y acerar la lucha popular, para terminar o al menos disminuir con las desigualdades sociales existentes, esa es su tarea. Históricamente, el magisterio se ha opuesto a la privatización y mercantilización de la educación. Hoy viernes levantan sus voces por el reintegro de docentes, el retorno bioseguro a clases y la equiparación salarial no como un reclamo ni una limosna, sino un derecho.

Los maestros y maestras junto a los trabajadores y sectores populares, deben entender que es el momento de emprender la lucha popular, organizarse y demostrar su fuerza. El Presidente Lasso no puede seguir ocultando la crisis que vive el sistema educativo. Es inconcebible que para pagar la deuda internacional se reduzca el presupuesto a la educación; que para combatir la protesta popular se compren más armamentos y se incrementan los sueldos de los oficiales de la Policía Nacional.

Los maestros y maestras del Ecuador, no pueden permitirle a este gobierno que irrespete la Constitución y las Leyes, que burle sus derechos tratándolos como “la última rueda del coche”.