César Eduardo Briceño Toledo
Casi para expirar el gobierno del expresidente Lenin Moreno, se publicó en el Registro Oficial, la Ley Orgánica de Educación intercultural (LOEI) con el beneplácito del magisterio nacional, que creyó se había hecho justicia a la equiparación salarial congelada desde el 2016, que a diferencia de otros estamentos administrativos fueron atendidos con salarios a veces hasta envidiables; como sucedió por ejemplo con la Policía Nacional.
Este 11 de febrero se cumple el plazo que dio la Corte Constitucional al Ejecutivo y a la Asamblea Nacional, para que subsanen las omisiones en las reformas a la Ley Orgánica de Educación Intercultural (LOEI) los temas relacionados a la jubilación a los 30 años sin límite de edad y equiparación salarial, que no es un incremento de sueldo, sino una verificación como el resto de servidores públicos.
La Unión Nacional de Educadores (UNE) anuncia para este viernes 11 de febrero, una marcha a nivel nacional. En Quito se dirigirán a la Asamblea Nacional y en Loja, será en la Plaza de San Sebastián.
Durante la pandemia los maestros mediante los teletrabajos tuvieron que sufragar de sus escuálidas economías familiares los gastos de internet y celular; mediante jornadas asfixiantes de doce a catorce horas de trabajo, y hasta los sábados y domingos. Actualmente por disposición ministerial los maestros laboran con la presencia de alumnos al ciento por ciento. La preocupación es mayor en Loja, sobre todo en la zona urbana, porque los profesores deben ejercer la docencia en aulas pequeñas que están abigarradas hasta con 42 alumnos, en condiciones insalubres, que no cuenta ni con el personal ni con el presupuesto necesario para mejorarlas.
Sería aconsejable que el COE provincial y la Coordinación Zonal de Educación recorran los establecimientos educativos, para comprobar si se están aplicando o no las medidas de bioseguridad que señala la secretaría de Estado; respecto a los colegios que hayan superado el 85% de la población vacunada con la segunda dosis, entre grupo estudiantil y de docentes, podrán tener aforo de 2,5 metros de área por persona, con un distanciamiento de más de 1,5 metros en las aulas, para evitar el peligroso apiñamiento que se observa actualmente; que es previsible el contagio y que los únicos responsables son los actuales directivos de la educación.
