Navidad entre anarquía de poderes y violencia

Antonio C. Maldonado V. 

La Navidad que el mundo cristiano y del que actualmente somos mayoría celebramos el nacimiento de Jesucristo el Hijo de Dios, el día 25 de diciembre de todos los años, reverencia que se lleva a efecto desde la implantación por el Imperio Español con la espada y la cruz, respetando desde la Revolución Liberal la libertad de cultos ya que existen otras religiones que practican nuestras parcialidades aborígenes y las que profesan emigrantes de otros continentes que tienen diversas creencias.

Ante la inseguridad existente algunos consideran conveniente quedarse en casa en esa fecha, pero también hay otras personas que creen conveniente visitar, reunirse con familiares y amigos eso sí respetando las medidas de bioseguridad porque la otra clase de seguridad no mismo funciona; en las reuniones donde el diálogo y análisis surgen es valioso singularizar para los que con la visita permanente del tiempo pasado y a los que nos gusta escribir de lo que ya no existe poner sobre el tapete muchas inquietudes y evitan que la reunión sea aburrida.

La anarquía en los Poderes del Estado preocupa al colectivo porque es una amenaza que se ha vuelto rutinaria y afecta la solidez, aunque parcial, de la democracia y la supervivencia del Estado de Derecho, debido a lo cual en las nuevas elecciones seccionales que son a nivel nacional los electores deben analizar auténticos y honestos políticos, aunque no tengan títulos académicos de tercer nivel pero que se preocupen por los intereses y los problemas del país, pero como seguimos en el imperio del disparate, en las elecciones de febrero del próximo año se llevará a efecto el debate entre los candidatos a Alcaldes y también Prefectos que son muchísimos los primeros y seguramente si eso se lleva a efecto tendrán muy pocos minutos para hacer conocer al electorado los programas a realizar y objetar el criterio entre contendores de requerirse lo que posiblemente no sirva para nada, de ahí que dejándose de copiar todo lo que sucede en el Imperio del Norte donde se presentan dos candidatos y tienen suficiente tiempo para exponer puede influir en las decisiones de los electores.

El Estado de Excepción que lleva ya mucho tiempo resulta insustancial y los jueces que según se denuncia y escandaliza siguen comprometidos con la delincuencia organizada y criolla, amparándose en la garantía constitucional Hábeas Corpus y no pueden ser sancionados, aunque lo desee el titular del Consejo de la Judicatura porque aún no se lleva a efecto la reforma integral del Código Orgánico Integral Penal y leyes concordantes inclusive las que se requiere para solucionar la crisis carcelaria y evitar más muertes. 

Todos quisiéramos que la Navidad este llena de paz y bienestar desterrando por lo menos en esta temporada la violencia del crimen organizado, del común y así mismo atenuar la que lleva a efecto el Gobierno que con el cuento interminable del combate al narco y micro tráfico nos ha convertido en un “Estado Policía” por lo que estimo conveniente citar al estudioso Eliphas Levi, que en su obra “Clave de los Misterios” publicada en 1855 nos dice en el Axioma III: “desear el bien con violencia, es desear lo malo, ya que la violencia produce desorden y el desorden produce el mal”, reflexionar sobre esa recomendación y de ser aceptada por las autoridades nos lleva a que atenuemos el miedo sin ningún recelo ya que es sabiduría no solo corregir los errores sino también corregir los errores inservibles y adoptar los que den los frutos esperados.

Aunque con este fardo de problemas llegamos a una nueva Navidad mis deseos con paz y alegría.