Evangelio y política


La historia de la humanidad se nutre con el pensamiento de los hombres. Su capacidad para argumentar es grande, tanto para fomentar el bien común, como para confundir. El hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, también está orientado a crecer y a multiplicarse, a llenar la tierra y a dominarla. El hombre crea corrientes de pensamiento, modos de hacer filosofía, cuyo nivel de influencia resulta incontrolable. Así es nuestro mundo, afortunadamente.

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