El derecho a la verdad

Por: Ruy Fernando Hidalgo Montaño

Siempre he creído, y lo confirmo cada vez más que, antes de preocuparnos de construir puentes, carreteras, aeropuertos y hospitales, los ecuatorianos deberíamos darnos un gran baño de verdad en todos los actos de nuestras vidas, por muy insignificantes que parezcan solo así seríamos mucho más libres y sobretodo, más justos. Pero verdad, es precisamente lo que más nos ha hecho falta a lo largo y ancho de la historia republicana, que se ha visto plagada de inmensas falsedades que han procedido desde los altos estratos sociales hasta los sectores más desposeídos de la sociedad, las mentiras han sido y continúan siendo un lastre cuyos resultados han sido desastrosos para una comunidad ávida de honestidad de todos sus miembros especialmente de los que detentan el poder, en quienes el pueblo deposita toda su confianza y luego se da cuenta de que sus promesas de campaña son diametralmente opuestos a su comportamiento una vez que alcanzan la dignidad para la  que fueron elegidos, de ahí que actuar con propósitos de verdad sea una necesidad vital en estos tiempos, en que la ingenuidad pasó de ser una virtud a convertirse en un punto en contra, tiempos, en que el piensa mal y acertarás cada vez más adquiere una vigencia que asusta, tiempos en los cuales son pocos los que se te acercan de forma sincera y espontánea, ya que la mayoría lo hace de manera hipócrita y calculadora.

Por eso es tan importante que aún existan medios de comunicación que tengan como lema principal defender a toda costa el derecho de la gente a informarse con veracidad y objetividad de los temas que nos atañen a todos, y primordialmente como bien lo expresa la sabiduría popular sin casarse con nadie ni denigrar a nadie, peor aún si es en base a una mentira. Todos los seres humanos deberíamos nacer con un chip incorporado, que no nos permita mentir primordialmente cuando esté de por medio el interés común, tampoco pretendo dármelas de santo, lo que intento transmitir es que, no se tendría que mentir mientras estén inmersos los sagrados recursos de la tierra que nos ha visto nacer y de nuestros coterráneos. Como lo han venido haciendo de forma sistemática algunos individuos, que llegaron al poder solo dilapidar los pocos recursos del pueblo, valiéndose para ello de toda clase de falsedades en contra de sus adversarios.

No les importó ni la tragedia mundial de la pandemia, negociaron insumos médicos sin ningún escrúpulo, y lo que es peor ahora están libres, hasta se dan el lujo de restregarnos su mal conseguida impunidad por nuestras narices mediante las redes sociales.

Confiemos y esperemos que los candidatos a los comicios seccionales de febrero respeten el derecho de sus electores a que se les diga la verdad, sobre sus planes y proyectos para sacar adelante a sus respectivos conglomerados, dándose un necesario baño de honestidad, un valor que en estos tiempos escasea por doquier. Para así lograr que se respete lo que todos deseamos nuestro derecho a la verdad.