Campeonato mundial de fútbol 2022

Campos Ortega Romero

La Copa Mundial de Fútbol de la FIFA Catar 2022 es la vigésima segunda edición de la Copa Mundial de Fútbol masculino organizada por la FIFA. Se está desarrollando del 20 de noviembre al 18 de diciembre en Catar, que consiguió los derechos de organización el 02 de diciembre de 2010, señala Wikipedia. Usted se preguntará qué es la FIFA, son las siglas de  la, Federation Internatianale de Football Association que traducido del francés, significa: “Federación Internacional de Fútbol Asociado, como tal es el máximo organismo regulador del fútbol a nivel mundial. 

La FIFA fue fundada en 1904, y su sede se encuentra en la ciudad de Zurich, en Suiza. es la institución encargada de organizar y gobernar las federaciones de fútbol de los distintos países en los cinco continentes. Al día de hoy la FIFA está integrada por 209 federaciones y asociaciones, esto significa que suma diecisiete afiliados más que la Organización de las Naciones Unidas.

Asimismo, la FIFA es la autorizada de la organización de torneos y campeonatos mundiales de fútbol en sus distintas ramas y categorías, lo cual incluye torneos juveniles y femeninos y obviamente la Copa Mundial de Fútbol, evento celebrado cada cuatro años. Recordando que organizó su primer campeonato mundial de fútbol en 1930, en Uruguay y desde entonces ha celebrado campeonatos mundiales. Hoy la FIFA se ha convertido en una organización internacional de gran proyección e impacto en el mundo. Hoy mismo nos aprestamos a mirar el final del campeonato entre las representaciones de Francia y Argentina, uno de ellos será el Campeón Mundial de fútbol Catar 2022.

Lo señalado nos recuerda a Eduardo Galeano, ese gran escritor latinoamericano, solidario y soñador de una Latinoamérica, hermanada, grande y libre, una de las plumas más brillantes del siglo XX  enamorado del fútbol y pasión del  mismo en su libro titulado: El fútbol a sol y sombra.Catálogos Editora, Buenos Aires, 1995.

La historia del fútbol es un triste viaje del placer al deber. A medida que el deporte se ha hecho industria, ha ido desterrando la belleza que nace de la alegría de jugar porque sí.

En este mundo del fin de siglo, el fútbol profesional condena lo que es útil, y es inútil lo que no es rentable. A nadie da de ganar esa locura que hace que el hombre sea niño por un rato, jugando como juega el niño con el globo y como juega el gato con el ovillo de lana: bailarín que danza con una pelota leve como el globo que se va al aire y el ovillo que rueda, jugando sin saber que juega, sin motivo y sin reloj y sin juez.

El juego se ha convertido en espectáculo, con pocos protagonistas y muchos espectadores, fútbol para mirar, y el espectáculo se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos del mundo, que no se organiza para jugar sino para impedir que se juegue. La tecnocracia del deporte profesional ha ido imponiendo un fútbol de pura velocidad y mucha fuerza, que renuncia a la alegría, atrofia la fantasía y prohíbe la osadía.

Por suerte todavía aparece en las canchas, aunque sea muy de vez en cuando, algún descarado carasucia que sale del libreto y comete el disparate de gambetear a todo el equipo rival, y al juez, y al público de las tribunas, por el puro goce del cuerpo que se lanza a la prohibida aventura de la libertad.

Cuando el fútbol dejó de ser cosas de ingleses y de ricos, nos recuerda, en el Río de la Plata nacieron los primeros clubes populares, organizados en los talleres de los ferrocarriles y en los astilleros de los puertos. En aquel entonces, algunos dirigentes anarquistas y socialistas denunciaron esta maquinación de la burguesía destinada a evitar las huelgas y enmascarar las contradicciones sociales. La difusión del fútbol en el mundo era el resultado de una maniobra imperialista para mantener en la edad infantil a los pueblos oprimidos.

Sin embargo, el club Argentinos Juniors nació llamándose Mártires de Chicago, en homenaje a los obreros anarquistas ahorcados un primero de mayo, y fue un primero de mayo el día elegido para dar nacimiento al club Chacarita, bautizado en una biblioteca anarquista de Buenos Aires. En aquellos primeros años del siglo, no faltaron intelectuales de izquierda que celebraron al fútbol en lugar de repudiarlo como anestesia de la conciencia. Entre ellos, el marxista italiano Antonio Gramsci, que elogió «este reino de la lealtad humana ejercida al aire libre».

Con humildad señalamos que sus escritos son claros, concisos y directos. No pierde tiempo ni espacio en detalles innecesarios (ni en jerga). Su uso de palabras sencillas hace que sea fácil entender lo que está tratando de decir. Así de grande el señor amante del fútbol y su práctica cotidiana el señor Eduardo Galeano.. Así sea.