Vida digna y trampa invertida

Por: Sandra Beatriz Ludeña

Esta reflexión descubre un ideal de vida digna que toda familia aspira frente a la trampa invertida de la economía.  Qué quiero decir con esto, ahora lo explico:

Los bancos, las empresas, los gobiernos, los regímenes e incluso los estilos de vida se han transformado, todos apuntan hacia la dominación sutil.  La trampa invertida se trata de manipular el pensamiento de las personas y llevarlos a soñar con una vida digna y decente, aunque detrás hay quien decide si nos va a ir bien o mal.  El sistema se ha dado cuenta de que se puede ganar dinero imponiendo y se mueve de esa forma.

Si analizamos las estadísticas que miden lo económico, en la última década, al menos en nuestro país, toda opulencia se basó en el crédito. Así, resulta que las emisoras de tarjetas de crédito repartían tarjetas como hojas volantes, con esto el mundo resultó endeudado. Claro, cuanto más endeudado más fácil de dominar.

Hoy que el país es una población de deudores, no logramos darnos cuenta cómo caímos en la trampa invertida.  Yo creo que antes los vendedores instruían acerca de los productos, educaban acerca de cómo nos beneficiamos con esas mercancías.  Hoy es a la inversa, las mercancías son ideas que nos seducen, dándonos una visión de lo que aspiramos y allí está la trampa.

Así, alguien nos toca la tecla de que merecemos una vida digna, decente, holgada, con todo tipo de comodidad, vamos detrás de ese sueño, rogamos y suplicamos porque nos dejen ser parte de esa expectativa. 

Pero, es claro que caímos redondos en la trampa invertida, quién no tiene un resbalón con tarjetas de crédito o con cartera castigada, con central de riesgos y así.  Y en lo grande, también opera generando quiebras, desplome de grandes empresas, porque seducen con cosas soñadas.

En nuestro país hay grupos poderosos que observan atentamente a quienes tienen éxito y están endeudados.  Estos grupos manejan todo, lo político y económico, lo legal, fiscal y mucho más. Son cazadores de fortunas, construyen un plan de quiebra con información clave, explotan fortalezas y debilidades de su víctima, y utilizan leyes e influencias a su favor.

Así ponen en marcha la trampa y es cuestión de tiempo para propiciar las quiebras y apoderarse de todo.  Después hacen carga-montón, político y económico, legal y fiscalmente.  No hay escapatoria.

La trampa invertida es un estilo de negocios que opera legalmente aunque encubre operaciones siniestras como embargo y remate de bienes inmuebles al gusto del más poderoso, donde unos ganan otros pierden. La búsqueda de una vida digna nos lleva a caer en trampas así.

La única forma de escapar es identificando cómo operan, divulgar para que todos se enteren y resistirse a seguir el juego.(I).