El mármol que le sobraba a Miguel Ángel

Diego Lara León

Unos estudiantes universitarios en un experimento social, interrogaron a un grupo de personas con la siguiente pregunta: ¿Cómo está la sociedad hoy?, el 92% dijeron que la sociedad de hoy está mal, que está en crisis, que carece de valores y de oportunidades.

¿Por qué este grupo de personas consultadas respondió de forma negativa?, lo hicieron porque “su mente está orientada a la crisis”. Todos alguna vez hemos respondido a una pregunta desde lo que falta o desde lo que está mal, pocas, poquísimas veces respondemos desde lo que está bien, desde lo que existe. Vivimos la cultura de la queja.

Hace unos días un medio de comunicación consultó a un grupo de siete personas acerca de dónde y cómo piensan pasar los días de carnaval, una pregunta muy sencilla de contestar. Todas las respuestas fueron desde la óptica de “una mente orientada a la crisis”. Respuestas como: “para qué celebrar carnaval si no hay plata”, “como quieren que celebre carnaval si estos del COE lo prohibieron”, “para que planificar algo si siempre llueve”.

La cultura de la queja es nociva para la sociedad y cuando se la acompaña con la cultura de la todología, es un coctel explosivo y perjudicial.

En una clase de psicología organizacional el profesor planteó un reto a sus estudiantes, durante un día entero no deberían quejarse, bajo ninguna circunstancia y sobre ningún tema, también deberían abstenerse de emitir comentarios sobre un tema que no hayan investigado bien. El resultado fue que su actividad en redes sociales disminuyó en 93% y más de la mitad reportaron que sus familiares y conocidos preguntaron sobre si el estado de ánimo de los estudiantes estaba bien, si tenían algún problema o si estaban enfermos.

La siguiente parte del reto fue que durante una semana entera solo deberían emitir criterios desde lo positivo, por ejemplo si un día amanecía con lluvia y frío, ellos deberían decir, “qué bueno que haya lluvia”, “la lluvia reverdece los jardines, las flores y hace bien a los árboles”, deberían decir que el frío permitirá que la venta de prendas de vestir para este clima incremente y generará mas fuentes de empleo, permitirá que se reúnan los amigos o familiares a tomar una taza de café y conversar. Aquellos estudiantes que se quejen solo una vez deberán reportarlo y salir inmediatamente del juego. La mitad de los alumnos fueron descalificados en el primer día y nadie pasó el 3 día del reto.

Existe una metáfora que se usa mucho en clases de motivación empresarial: “una piedra en el camino es una trampa para un despistado, es un arma para un desadaptado, es un juguete para un niño, es una herramienta para un artesano, es un insumo para un constructor”. Cuando Miguel Ángel esculpió La Piedad (aquella impresionante escultura que maravilla a todos quienes visitan El Vaticano), el Papa Alejandro VI le preguntó ¿cómo hizo para tallar el inmenso bloque de mármol y obtener una obra de arte tan espectacular? La respuesta de Miguel Ángel fue tan genial como su obra, “solo retiré el mármol que sobraba”.

Como la vida es de equilibrios, debemos tener cuidado de no pecar de optimistas y negar los problemas de la sociedad, de la vida, de la empresa. Pero creo que la diferencia está entre quienes ven los problemas, se quedan en ellos, se quejan de ellos y reclaman que otros los solucionen; y, entre quienes afrontan los problemas, los ven como oportunidades y se involucran en la solución.

Como sociedad nos hemos convencido que los problemas trascendentales son culpa de los políticos y que ellos deben solucionarlos. No existirá político que logre solucionar los problemas de su comunidad él solo, no existe gerente que pueda solucionar los problemas de la empresa él solo. Cuando un familiar está enfermo, el tratamiento de su curación es tarea de toda la familia. Si todos en el hogar nos involucramos en su sanación, el resultado será casi siempre favorable.

Todos aquellos que pretendan ser líderes deberían tener prohibido quejarse, deberían tener prohibido “tener la mente orientada desde la crisis”.

¿Qué tal si jugamos el juego de no quejarnos de nada, al menos por un día?

@dflara