Escribir, más que oficio es destino

Augusto Costa Zabaleta

Cuando surge la interrogante, ¿por qué resulta difícil explicar el que uno dedica tantas horas a escribir?, placentera y plausiblemente emerge la respuesta: escribir no solo es oficio, sino preponderantemente un destino, porque escribir se constituye en un hábito inherente al ser humano, en su esencia fundamental, psíquica, cognoscitiva y física, que se integra como un elemento intrínseco del ser, para imprimir y descifrar nuestra condición mental.

Tres escritores de élite, Mario Vargas Llosa, Javier Marías y Arturo Pérez Reverte, autores de obras best seller de la lengua castiza, expresan sus valiosos criterios referentes a la honorable misión de escribir; Vargas Llosa expresa: una historia bien contada es una historia que el lector no tiene la impresión de leer sino de vivir, una historia que por poder de persuasión interna, anula la distancia entre lo escrito y el lector; es la técnica de la forma, la palabra justa, la educación sentimental.

Creo que la literatura, la buena literatura, la obra maestra deja siempre un sedimento en la personalidad, en la memoria, en la sensibilidad del lector, que luego de una manera imprevisible actúa a través de su conciencia y de sus actos y que, por ello mismo, el escritor no puedo rehuir una responsabilidad que trasciende lo puramente literario, se puede llamar moral, social, política, pero una responsabilidad que desborda el compromiso puramente estético que es, desde luego, esencial a la hora de escribir; al mismo tiempo, creo que la literatura es una expresión maravillosa de la libertad humana.

Cuando se va avanzando en la edad, y se va consiguiendo subir los peldaños de su propia escala literaria, el escritor que lo es, va yendo a lo fundamental que quiere hacer, para reconocer a un escritor de estirpe; la creciente indagación sobre el lenguaje y el cuidado de la narración, una exigencia lingüística, la indagación léxica, que se llena de vocablos precisos, los registros y formas de hablar; únicamente a la literatura le es conferido proporcionarnos el ámbito de la verdad.

El escritor Arturo Pérez Revente, manifiesta: yo proporciono materiales narrativos, sociales, estéticos, morales, etcétera,  respondo a la honradez profesional con la que ha sido estructurado, ese es mi compromiso, escribir de forma eficaz; no quiero ser referente moral ni partero intelectual de nadie; no soy un teórico, ni tengo dogmas que trasmitir, ni he sido tocado por la gracia. (Continuará)