Ciudadanos de Gonzanamá alarmados por presencia de mineras

En diversos tonos y hasta desconcertados, se manifiestan los ciudadanos de Gonzanamá, por las actividades que desde hace varios meses están ejecutando empresas contratadas por compañías concesionarias mineras transnacionales en la parroquia urbana de Gonzanamá y en las parroquias rurales: Purunuma y Nambacola.

Carlos Loaiza, dueño de un predio ubicado en el barrio Panamá, productor agrícola, ganadero y con un emprendimiento en marcha, es enfático “los gonzanameños no vamos a permitir que las mineras afecten nuestros pequeños medios de producción”.

En términos similares se pronuncia Marbel Carrión, profesional del agro, dedicado a la caficultura y apicultura en la finca Altashina, tiene claro que la minería es indolente con los seres humanos, animales y la vegetación, considera que los habitantes de Gonzanamá debemos unirnos y exigir ser respetados como la hace otros pueblos.

Jorge Rivas Granda, dueño de un predio en el mismo sector de Altashina, en tono enérgico, expone que la práctica de las mineras es muy conocido “inician con engaños, dádivas y hasta con amenazas, y luego dejan destrucción y miseria en sus habitantes, que terminan migrando porque sus tierras han sido arrebatadas”.

La Constitución de la República del Ecuador, norma jurídica suprema vigente, texto normativo aprobado por el pueblo en un referéndum constitucional, establece derechos de la naturaleza. El Estado, por medio de los gobiernos, está en la obligación de respetar, garantizar, impulsar y hacer cumplir estos derechos, que son iguales a los que nacen de los derechos humanos, manifiesta Lola Piedad Herrera, propietaria de la finca El Calvario, dedicada a la pequeña agricultura y ganadería.

Estas áreas integran el Bosque y Vegetación Protector Colambo – Yacuri, por tanto, es una zona protegida, que tiene como función la protección y conservación del agua, el suelo, la flora y fauna silvestres, donde está prohibida toda actividad minera.(I).