El Crowdlaw y una legislación participativa

Luis Jiménez Tenesaca

Desde el 2007, cada 15 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Democracia, proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, con la finalidad de recordar que la democracia es un proceso y un objetivo de centrarse en las personas y construir un entorno que garantice la realización efectiva de los derechos humanos. Dónde los valores como la libertad, los derechos políticos, libertades civiles y la celebración de elecciones periódicas por un sufragio universal sigan siendo elementos importantes y que están garantizados en la Declaración Universal de Derechos Humanos y desarrollados en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

Pero una democracia efectiva no puede existir sin la participación ciudadana, es por eso la academia busca darle un toque de innovación a la misma, y es que la Universidad de New York, mediante The Gov Lab, que es un centro de innovación cívica y política, impulso un proceso de participación ciudadana en el ámbito legislativo, aprovechando el conocimiento de los ciudadanos para mejorar las leyes tanto en la asamblea/congreso o en los cabildos municipales.

Y es aquí donde nace el Crowdlaw, que es el uso de la tecnología que busca fomentar el proceso legislativo haciéndolo más abierto y participativo, mediante herramientas que permita tener la participación ciudadana y obtener una variedad de conocimientos, ideas y datos dispersos, de parte de expertos de la ciudadanía y que conocen de los distintos problemas de primera mano y aprovechando de esta manera la inteligencia colectiva. Debemos tomar en cuenta que la tecnología ha cambiado nuestra forma de producción y consumo, de relación, transporte, etc.

Considerando que el Crowdlaw es un fenómeno nuevo, por lo que, para acelerar su adopción, se necesita más investigación, siendo imprescindible que los investigadores y los que implementan estas iniciativas colaboren para diseñar los experimentos. La investigación puede establecer experimentos para observar cómo funcionan las plataformas, quién participa y cómo. Además, se pude considerar el establecimiento de sencillos ejercicios de control mediante la división de los participantes en dos grupos a los que se presentan experiencias alternativas, para reunir información que ayude a mejorar la efectividad de la plataforma y del proceso participativo.

A puertas de las elecciones seccionales en el 2023 dónde se elegirá concejales, el Crowdlaw es una gran alternativa legislativa para generar una participación ciudadana y una legitimidad en los proyectos de ordenanza, utilizando las tecnologías enfocándose en los incentivos de participación, con instrucciones claras.

Los nuevos concejales que van a ingresar en la siguiente administración deben abrazar la tecnología y la participación ciudadana incluso para la reducción de los indicadores de corrupción. Por tal motivo las organizaciones políticas deben desde ya incentivar a los candidatos a utilizar las tecnologías emergentes dentro de sus proyectos, programas y propuestas electorales.