Diciembre y sus regalos

Efrén Sarango Palacios

Este mes es del derroche,

de la cuota en el trabajo,

del tremendo desparpajo,

del traguito y “pelecoche”.

La mañana, tarde y noche,

nos ocupan la memoria

con el cuento, con la historia

del regalo, de la cena

que nos causa mucha pena

sin dinero, bono y gloria.

Cuota, cuota por arriba,

cuota, cuota por abajo,

cuota, cuota ¡del carajo!

y miradas desabridas.

Ayayay, en estos días

del amigo (bien) secreto

el dinero es muy discreto

y no alcanza para nada,

lo gastamos de la alzada

y quedamos esqueleto.

Compraremos en estuche

un juguete baratón,

un carrito de cartón

y un osito de peluche.

Tengo un pana que es bien “buche”

que se alista, es evidente,

con un litro de aguardiente

y dos cajas de tabaco;

este man es bien verraco

y se chuma muy frecuente.

Compraré dos chocolates

para nietos y sobrinos,

tres naranjas, dos pepinos

y una sarta de sambates.

Esta fiesta del dislate

nos exprime la chauchera

y hay que ver las mil maneras

para dar un regalito,

una torta y cafecito

a los hijos, tíos, nueras.

Compraré para Benito

una espada, una pistola,

colombinas, una cola

y un sabroso chupetito.

Compraré a mi nietecito

un disfraz de Superman,

el tridente de Acuaman

y una bolsa de canicas

y a mi nieta Federica

un bombón de mazapán.