Universidad Nacional de Loja, una universidad de cambios

Campos Ortega Romero.

En la creación de la Edad Media, la Universidad devino de la comunidad de maestros y alumnos en laboratorios forjadores de profesionales en las diversas disciplinas del saber humano. Por exigencias sociales y por natural evolución de sus estructuras, esta misión se ampliado y renovado. Actualmente  la Universidad debe ser, además y primordialmente antena receptora de la problemática social, entidad forjadora de respuestas a esos problemas, fragua de una intelectualidad crítica y responsable ante las propuestas y soluciones de cambios que el presente requiere y exige.

Así lo ha comprendido la mayor institución de Educación Superior del Sur del país, la siempre noble Universidad Nacional de Loja, que desde 1859, abrió sus puertas a miles de jóvenes de la provincia lojana y del sur del país, para compartir el quehacer universitario y junto a ello la diligencia de cambios que ella requiere.

Reestructuración que implica una nueva concepción de la Visión, que contempla los valores éticos y culturales; defensa de los derechos humanos, la justicia social y el medio ambiente; respetuosa de la diversidad étnica y cultural; investigación, desarrollo y vinculación con la colectividad. Y junto a ella la Misión: de formar a las nuevas generaciones, en todos los niveles: tecnológico, profesional y de postgrado, con un enfoque humanista, sólida base científico-técnica, y en concordancia con las exigencias sociales que el país y la Región Sur requieren, por ello la entrega de programas de actualización y perfeccionamiento sobre los avances científico-tecnológicos de las profesiones.

Al cumplir el Centésimo Sexagésimo tercer aniversario de creación, teniendo como carta de presentación las acciones anotadas, la Universidad Nacional de Loja reitera su convicción que es una Institución que busca la universalidad del saber, la cultura que respeta y vive dentro de una democracia ideológica altamente crítica que responde a un compromiso de verdad, de justicia que le permita superar la imposición de la indiferencia o cualquier actitud sectaria, donde su actividad se centra en la investigación, la profesionalización y la vinculación con la colectividad, en suma una Universidad comprometida con las necesidades del pueblo al que por misión histórica debe y tiene que servir. Consideramos que todos estos tratados constituyen el camino abierto para la forja de la Nueva Universidad Ecuatoriana.

Bien podemos afirmar entonces, que la Universidad Nacional de Loja, es una universidad de cambios, que se está convirtiendo en objeto de transformación de los miembros de la comunidad universitaria, que se verán transformados al estudiarla, analizarla, comprenderla y que la transformación es la misma medida en que se empeñen guiados por sus propios sueños y utopías. Construir un nuevo modelo más acorde con el mundo actual cobra sentido porque hoy en día se reconoce que las necesidades y las demandas que se plantean a las universidades son muy diferentes a las de la tradición con las que estas instituciones fueron pensadas.

El doctor Trinidad Padilla, profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México nos recuerda la importancia de las universidades “en el mundo contemporáneo, las universidades tienen un papel preponderante en el desarrollo de la sociedad democrática, además del proceso de la ciencia, el desarrollo de la tecnología y el avance de la cultura,. Desde sus inicios, las universidades han proporcionado educación y formación profesional para las principales profesiones, desarrollando una conexión directa e inmediata con la economía y las necesidades prácticas de la sociedad”.

Colegimos que la educación como derecho humano junto a la formación de recursos personales, tiene un valor decisivo, tanto en el plano ético, como en el desarrollo económico y social, ayudando hacer hombres nuevos. Consecuentemente el contenido de la educación no es adorno del espíritu, sino un instrumento de realización del hombre dentro de su ambiente social para estudiarlo, investigarlo y transformarlo en beneficio de la comunidad; y, los hombres y mujeres que habitan en ella.

Lejos, pero muy lejos de la lisonja y el adulo gratuito, más bien el reconocimiento a las acciones positivas en beneficio de la siempre noble Universidad Nacional de Loja, de sus estudiantes, nuestro reconocimiento a su señor Rector Doctor Nicolay Aguirre, junto a los docentes, administrativos, trabajadores y estudiantes, la razón de ser de la Universidad. 

Nuestro homenaje a la Universidad Nacional de Loja, por abrir sus puertas, a la juventud lojana, y del sur del país, que la convierte en heredad y constancia de superación de los lojanos, forjadora de una sociedad más solidaria e ilustrada, semillero de los hombres y conductores democráticos de los pueblos. Adelante, adelante Universidad, para el pueblo. Así sea.