Lo de ayer y lo de mañana

Diego Lara León

No sé si a ustedes también les ha pasado, pero cuando desconozco un lugar me hago una imagen en mi mente de aquel sitio, pero una vez que lo visito, olvido para siempre aquella imagen inventada y me quedo con la real. Platón en su “mito de las cavernas”, dijo que “las sombras que aquellos esclavos veían las consideraban no como sombras sino como seres reales y una vez que salieron de la caverna, nunca más confundieron las sombras con personas”.

Lo mismo nos pasa con los libros, la primera vez que los leemos no logramos entender ni captar todo lo que en ellos está, las “entre líneas” no siempre las descubrimos en la primera lectura. Es por ello que releer un libro es recomendado para aprovechar su mensaje. Eso me pasó hace unas semanas con el libro de un gran hombre de letras lojano, que nos dejó terrenalmente hace poco tiempo.

Luego de revisar con nostalgia el mensaje que gentilmente el Dr. Félix Paladines escribió al regalarme su libro, me introduje en mitad de las letras del ¿Por qué escribir la historia desde la periferia?, por cierto, esta obra se la recomiendo a todo aquel que busque entender al Sur del Ecuador.

Nuevamente me detuve en una frase que sigue dando vueltas en mi cabeza: “la historia no es solo lo que pasó y murió, la historia es lo que pasó y alimenta el presente. El presente es más vivo y más rico si la historia lo nutre”.

Hace 25 años, cuando empezaba en aquel maravilloso mundo de la empresa, el Líder de la organización donde trabajaba me dio una gran lección. Me invitó a observar una entrevista de trabajo, la empresa buscaba un gerente que gestione y administre la evolución. El candidato más opcionado en aquella entrevista dijo en tono seguro y altivo: “si me contratan voy a partir de cero, vamos a hacerlo todo nuevo, vamos creer que la historia de la empresa empieza ahora y créanme que la nueva historia será grande”. Inmediatamente mi jefe le agradeció por acudir a la entrevista y rotundamente negó cualquier tipo de vinculación con aquel profesional, pese a que su hoja de vida era muy competitiva.

No hizo falta que me explique el por qué de su decisión; resulta que, aquella empresa tenía en ese entonces más de 30 años de vida. No se puede desconocer o “votar por la borda” tantos años de experiencia, tantos años de aciertos y errores, tanto camino recorrido.

Que hoy nuestra empresa, nuestra ciudad o nuestro país estén donde están, es porque muchas personas trabajaron para que lleguen a ese lugar. La historia no juzgará donde asumimos el reto, sino donde dejaremos a la organización que es nuestro reto.

Debería ser una obligación que un gerente, un alcalde o un presidente que termina su periodo de servicio, escriba sus memorias. No hay mejor forma de entender el presente y proyectarse al futuro, que estudiando el pasado. Para comprender el pasado alguien debe escribirlo, alguien debe sistematizarlo, alguien debe contarlo.

Se suele decir que “luego de la batalla todos son generales”. Escribir las memorias, permite que entendamos las causas y el entorno que obligó a una autoridad a tomar una o varias decisiones que incidieron positiva o negativamente en la sociedad.

Las organizaciones más sólidas tienen la figura del ‘past presidente”, que no es otra cosa que tener a quien fue el líder, como asesor, como consejero del nuevo presidente, eso es lo civilizado.

En nuestra sociedad, existe la errada costumbre de considerar al anterior líder como enemigo del actual y al futuro como enemigo del presente.

Ciertos “asesores políticos” recomiendan a su candidato, atacar y desacreditar a la autoridad anterior o a quienes compiten por el cargo de elección popular en disputa. Si seguimos con esas viejas prácticas, ¿creen ustedes que tendremos resultados diferentes?

Al final creo que empezaríamos a tener mejores resultados si leemos un poco más, si conocemos el pasado, si somos humildes para aceptar que existe un antes y existirá un después de nosotros.

Han escuchado la frase: “todo pasado fue mejor” al hablar de la experiencia propia, pero cuando hablan de los demás, dicen “que todo lo que alguien hizo antes fue malo”. No siempre todo lo pasado fue totalmente bueno o totalmente malo. El futuro no será bueno sino no aportamos, y será malo si solo nos quejamos.