Loja: 474 años de fundación

Santiago Armijos Valdivieso

Loja es una ciudad ecuatoriana especial; fundada en 1548 por el capitán español Alonso de Mercadillo y Villena (también fundador de las ciudades de Zamora y Zaruma); que se caracteriza por la hospitalaria forma de ser de sus hijos: inquietos, sensibles, soñadores, apegados a la familia, querendones del terruño, apasionados con la cultura en sus distintas manifestaciones y luchadores incansables contra el centralismo estatal indolente que sigue azotando a las tierras del sur ecuatoriano.

Tal es así que quienes visitan la tierra de Pablo Palacio, de Benjamín Carrión y de Ángel F. Rojas; afirman, por unanimidad, que Loja tiene un encanto sin igual y que los lojanos son generosamente abiertos a compartir su música, sus versos, su literatura, su conversación florida, su alegría y, por supuesto, sus deliciosos manjares como el repe, la cecina, las quesadillas, el café o los tamales.   

Esa positiva percepción de los visitantes impone a los lojanos seguir abrazando y practicando esas plausibles conductas sobre las que se asienta su pintoresca identidad, nacida como resultado de un espontáneo latir del corazón; eso sí, reinventándose, preparándose continuamente y teniendo claro que no es bueno vivir solamente de las glorias pasadas, sino de la continuación y engrandecimiento de estas en el presente y en el futuro.    

Sin desconocer que Loja; al igual que muchas ciudades ecuatorianas; mantiene problemas por resolver como falta de empleo, tránsito desordenado o barrios periféricos con deficiente atención de servicios básicos; sigue siendo un atractivo lugar para vivir, para trabajar y para abrazar el progreso; en el que la tranquilidad, la cultura, la educación, el emprendimiento y el comercio, confluyen para ello.

Está claro que un mayor desarrolló de Loja dependerá del esfuerzo constante de los lojanos, pero también de la acción honesta y bien intencionada de las autoridades, llamadas a unir y guiar positivamente al vecindario en un marco de libertad y democracia.

A los 474 años de fundación de Loja, es justo renovar nuestro afecto, respeto e identificación por esta libérrima y digna ciudad que, históricamente, ha salido adelante pese a múltiples adversidades. Ese fue el reto bien cumplido por nuestros antepasados y ahora el nuestro. Así que, manos a la obra, queridos vecinos: procuremos su continuo adelanto con el mejor de nuestros esfuerzos.  

Por su parte, los lojanos ausentes no deben olvidar ni dejar sola a la ciudad querida, desde la que brotó su vida, su familia y su ilusión. Para ello, podrían empezar por honrar el pacto de lojanidad que propuso Alejandro Carrión: “Tiene el ser lojano otra condición y es el pensar siempre en Loja, el estar siempre preocupado por Loja, el volver a ella de vez en cuando y el estar siempre en relación con los lojanos que viven en su medio”.

Loor a Loja en sus 474 años de próspera existencia.