Agustín Emilio Rojas Luna (1930-1991)

Juan Luna Rengel

La trascendencia en la historia y en la memoria de los ciudadanos es para aquellos hombres y mujeres que se destacan por su personalidad, servicio a la comunidad, proyección en sus emprendimientos y sobre todo por la querencia a su familia en la que forja conocimientos y valores.

Quilanga, vio nacer a uno de sus mejores hijos, Agustín Emilio Rojas Luna, un 28 de agosto de 1930, en el hogar conformado por don Luis Rojas y la señora Elisa Luna, como en todo hogar de fe bautizaron su primer nombre en honor al santo que celebran el día de su nacimiento, el gran San Agustín de Hipona.

Desde los primeros años de su niñez demostró ser un hombre muy trabajador y dueño de una recia personalidad, lo cual le permite forjarse su propio futuro luchando diariamente ante las adversidades de la vida. Su primera educación la recibe en la tierra natal y desde sus aulas empieza a proyectar una vida de trabajo y de éxito.

Contrajo matrimonio en 1952 con la respetuosa dama Carmen Luisa Ojeda, con quien procreó siete hijos: Walter, Nancy, Vicente, Vicenta, Marisol, Sandra y Carmen Luisa Ojeda Rojas, todos conocidos profesionales de nuestro medio.

Poseedor de un gran talento comienza en la escuela y filosofía de la vida creciendo intelectualmente. Se gradúa de Chofer Profesional y de Operador de Máquinas de la construcción, que, con el correr de los años se convierte en uno de los mejores expertos, desempeñándose en varios cargos de empresas dedicadas a la ejecución de trabajos viales, tal es caso de la constructora Cosurca, compañía Hidalgo Hidalgo, Constructora Nacional, Constructora Ramón Fernández, Ministerio de Obras Públicas, entre otras.

Fruto se su experiencia en 1982 crea su propia empresa que en un principio se llamó Rocasa CIA. LTDA, para luego denominarse Rojas & Rojas, la misma que lamentablemente se terminó con su prematuro fallecimiento un 29 de agosto de 1991, con apenas 61 años de edad.

Agustín Rojas Luna fue de uno de aquellos seres humanos que imprimían vida y dinamismo a todas sus actividades en las que incursionó. Su multifacética personalidad hizo que también se adentre en el campo de la música y la literatura, además en la política y en la técnica de la construcción con gran éxito.

En la música compuso canciones que hicieron época en su juventud. Junto a José Alipio Ludeña Ojeda, creó la Banda de Músicos de Quilanga, la misma que estuvo dirigida por Daniel Armijos Carrasco. Quien no recuerda aquella parodia que nos enseñaban en la escuela e inspiraba pasión por el terruño, “Vuelve Quilanga, a luchar por tu suelo, que unidos todos te haremos lucir”, se cantaba con fuerte voz

Incursionó en la política bajo la línea del extinto partido conservador, fue electo concejal del cantón Gonzanamá en 1982, para luego ocupar la Presidencia del Municipio por un lapso de dos años, desde donde proyectó una serie de obras en beneficio de la cabecera cantonal de Gonzanamá y sus siete parroquias.

La sentencia bíblica dice “que por sus obras los conoceréis”. Como quilanguense sirvió incansablemente en el proyecto de cantonización desde 1980 y las obras como: la construcción del primer parque en la plaza central, inaugurado en 1986, cerramiento del cementerio general, apertura de vías a los barrios Pisaca, Ungananche, Yurarrume, mejoramiento de infraestructura escolar, entre otras, que, impulsaron con fuerza el proyecto de cantonización que finalizó en 1989.

Hoy en el restaurado y regenerando parque impulsado por el GAD-Quilanga, es preciso se vuelva a colocar el busto y placa recordatoria a ilustre personaje de la historia de nuestro cantón. Seguros estamos que nuestro llamado será escuchado por el gobierno local y así se perennizará el nombre de insigne ciudadano.