Barahúnda de todos contra todos

Antonio C. Maldonado V.

En el diario amanecer, si disponemos de tiempo nos informan por los medios de comunicación o el alboroto barrial de los delitos perpetrados, caso contrario los presenciamos o somos víctimas; en igual forma en las Funciones del Estado acontece algo similar que nadie puede ponerle freno, así, si el Ejecutivo presenta mediante decretos por todo lo que está entre sus facultades y muchos, ya que son abundantes se sabe que deben pasar por el filtro de la Corte Constitucional y lo más grave por el Poder Legislativo donde en algunos casos se forman mayorías para oponerse, todo esto y mucho más sucede en el alto nivel, Función del Estado que también entra en vacaciones quedando varadas urgentes resoluciones, desde luego para que descansen de las mutuas acusaciones de vinculaciones al narcotráfico y a los corruptos del país.

Encontrándonos en el periodo de las celebraciones navideñas, las autoridades encargadas de vigilar y garantizar la seguridad se enfrentan como nunca con novísimas modalidades perpetradas por la delincuencia común y la llamada organizada; así por ejemplo como en la garantía del ejercicio profesional no funciona, pues, en días anteriores y no es necesario indicar el lugar, como a un Juez en ejercicio no se lo podía victimar se le incendia el automotor de su propiedad; frente a esta realidad el Ejecutivo por medio de la Policía Nacional y en determinados casos con auxilio de las Fuerzas Armadas, cuando los hechos se han suscitado se preocupa de custodiar algunos sectores como el Centro Histórico de la Capital de la República, dejando de lado las áreas marginales o en otras ciudades los llamados suburbios que son parte gigantesca de los habitantes de nuestra República, pero infortunadamente como singularizan los sabios de los organismos seccionales sin historia, personal que igual que los indebidamente llamados trabajadores informales, porque si son trabajadores no pueden ser informales sino que ante la desigualdad social y falta de trabajo tienen que encontrar la forma de sobrevivir y llevar con lo que alcance el pan para alimentar su familia que siempre debe estar unida como se dice: “en las buenas y en las malas”, pero esta honesta actividad que no afecta al colectivo es víctima de persecución y sanción de la autoridad y si bien la Constitución garantiza el trabajo honrado las Municipalidades en ejercicio de las ordenanzas y ante la presión de las organizaciones mercantiles de alto nivel que consideran afectados sus intereses se enfrentan con frecuencia entre Policía Municipal contra Policía Civil.

¿Quién podrá poner freno a esta angustiosa situación? Algo muy difícil y complejo como los escándalos diarios de corrupción tanto de Gobiernos anteriores como del actual, de la justicia, como siempre acorralada por el Ejecutivo y el Legislativo, que dimanan protestas públicas todos los días y anuncian nuevas para los posteriores y algo sumamente grave la falta de medicamentos por causa de fallar el nuevo sistema de la “botica del barrio” implementada por el Gobierno actual.

Esperemos que esta Navidad no siga siendo interferida por esa barbarie insoportable como las balaceras en reuniones privadas con el saldo fatal de fallecidos y heridos entre ellos inocentes niños, articulando medidas correctivas y saneando todo lo que esté mal desde la cabeza para devolverle el respeto y la confianza de la ciudadanía a la Policía Nacional, así como a ambiciosos, aunque pocos integrantes de las Fuerzas Armadas también involucradas en delitos de corrupción.