Se avisora un turbulento 2023

Antonio C. Maldonado V.

El 1 de enero de cada año iniciamos uno nuevo que lo celebramos jubilosamente desde la noche anterior para que se tornen en realidad los deseos familiares y fraternales que expresamos en la nochebuena, debido a lo cual el día 31 de diciembre se lleva a efecto la quema de los monigotes del año que fenece y la lectura del testamento que deja el año anterior llamado “año viejo” para lo cual ya sea en reuniones de familia, barriales o publicaciones de los medios de comunicación con el auspicio de los Gobiernos Seccionales otorgando premios se publicaban a los merecedores testamentos y monigotes según el tribunal.

Los emotivos deseos manifestados en la “nochebuena” se vuelven difíciles y complicados que se cumplan ya que el inicio del nuevo año marchará paralelo a las elecciones seccionales de los representantes de esos organismos y además los nuevos integrantes del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social a lo que se agrega la Consulta Popular que hace el Presidente de la República; dichas elecciones se harán previamente al debate de los candidatos que singularizamos, esperemos se lleven a efecto con altura aunque dispondrán de poco tiempo por el número de candidaturas para las respectivas dignidades y con la velocidad que realizan en la televisión no se les entiende mayor parte especialmente cuando se trata de asuntos técnicos que requieren conocimientos del auditorio y televidentes. Adicionalmente, según se escucha en algunas entrevistas una cantidad insospechada de quienes se consideran libres de paja y polvo y permanecen integrando los organismos públicos, privados e internacionales en la lucha eterna contra la corrupción, se enchufan camufladamente en el evento electoral para intervenir como futuros candidatos presidenciales o asambleístas en las elecciones de 2025, seguramente estos fulanos se dan cuenta que en la actualidad el tiempo vuela.

Por otra parte, si bien se inauguran varias obras iniciadas en Gobiernos anteriores y concluidas en el actual, así como en las municipalidades, tal es el caso del metro en la Capital de la República que se inició en 2013, esto es 9 años y hasta en el último periodo se destituyó y enjuició al Ex Alcalde Jorge Yunda y a su hijo por la construcción de ese transporte que esperamos no corra la suerte de los teleféricos de Quito y Guayaquil y el de Loja que terminó en un fraude total porque se construyeron obras con cargo al presupuesto municipal pero nunca funcionó.

Están sucediendo cosas raras como la aparición de 3 embarcaciones sin tripulantes ni pasajeros y destruyen el puente que une Durán con la isla Santay, problema que está en estudio del Gobierno Nacional; por otra parte, se anuncia la escasez de energía hidroeléctrica por falta de lluvias y la baja del precio del petróleo como también la demanda de la Conaie por incumplimiento de lo acordado en el diálogo.

Esperemos que todo lo malo que nos abruma se solucione y se cumplan nuestros deseos de la nochebuena.