Globalización digna para la sociedad

Paúl Maldonado

Los deberes primordiales de todo gobierno debe ser el planificar el desarrollo nacional con el propósito de erradicar la pobreza, promover el desarrollo sustentable y programar la redistribución equitativa de los recursos y la riqueza existentes, adoptando medidas de acción afirmativas con el objetivo de promover la igualdad real en favor de los  que se encuentran en situación de desigualdad, que las políticas públicas y la prestación de bienes y servicios públicos se orienten a hacer efectivo el bienestar social y que todos los derechos, se formulen a partir del principio de solidaridad, para lograr el buen vivir de todos sus habitantes.

Nuestro Planeta está marcado por lo que se conoce como el proceso de globalización, es decir, la creciente atracción de los procesos económicos, sociales, políticos y culturales de carácter mundial. No se trata de un proceso nuevo sus raíces históricas son profundas en los espacios y tiempos generados por la revolución en las telecomunicaciones y la informática, esto ha dado nuevas dimensiones, que representan transformaciones cualitativas con respecto al pasado. A la globalización entonces se la puede describir como el aumento cada vez mayor en la integración económica de todos los países del mundo como consecuencia de la liberalización y el consiguiente aumento en el volumen y la variedad del comercio internacional, la reducción de los costos de transporte, la creciente intensidad de la penetración internacional de capital, el inmenso crecimiento de la fuerza de trabajo mundial y la acelerada difusión mundial de la tecnología.

Hoy en día, la globalización tiene influencia en prácticamente todas las principales facetas de la vida y en la organización social. La globalización está en todas partes; tiene aspectos tanto negativos como positivos. En el ámbito económico, está asociada con el desarrollo del capitalismo como sistema económico, porque se basa en la creencia de la autorregulación de los mercados. Está conectada con el desarrollo del comercio internacional, y la distribución mundial de la producción de bienes y servicios, a través de la reducción de las barreras al comercio internacional, como los aranceles, los derechos de exportación, y las cuotas de importación, y a través de la reducción de las restricciones al movimiento de capitales y de la inversión. La globalización también ha tenido un impacto en la privatización de los servicios públicos y bienes como el agua, salud, seguridad e incluso la administración penitenciaria. Actualmente otros bienes, como las semillas o los medicamentos, que han sido considerados como bienes económicos y han sido integrados en los acuerdos comerciales.  La globalización ha contribuido al desarrollo de la responsabilidad social de las empresas y a la preocupación por el compromiso de los actores no estatales, como las empresas transnacionales. La campaña por parte de los consumidores también ha llevado a las empresas transnacionales a prestar más atención a la responsabilidad social y a los riesgos de su reputación. Todas las personas tenemos derecho a un orden social en el que los derechos y libertades se hagan plenamente efectivos.  Las relaciones en el campo de la actividad comercial y económica deben conducirse con miras a elevar los niveles de vida, lograr el pleno empleo y un aumento considerable y creciente de los ingresos reales. Creo que la perspectiva dominante de la globalización debe pasar de una estrecha preocupación por los mercados a una mayor preocupación por las personas. La dimensión social de la globalización son los puestos de trabajo, la salud y la educación, pero va mucho más allá de esto. Es la dimensión que las personas experimentan en su vida diaria y en su trabajo. “Una globalización excelente, es la clave para lograr una mejor, digna y segura calidad de vida para las personas de todo el mundo en el siglo XXI”.