Renovación parcial de la Corte Constitucional

Santiago Armijos Valdivieso

Siendo la Constitución Política de la República el pilar fundamental sobre el que se asienta todo el ordenamiento jurídico; resulta absolutamente necesario que las diferentes normas que la contienen sean respetadas por los gobernantes y autoridades, lo cual debe ser verificado y garantizado por parte un órgano de control constitucional imparcial e independiente.

Para el destacado constitucionalista ecuatoriano (hoy presidente de la Corte Constitucional) Dr. Hernán Salgado Pesantes: el control constitucional -que no es otra cosa que los mecanismos y procedimientos jurídicos establecidos para garantizar el respeto y el cumplimiento de las normas constitucionales-, ha tenido en la historia dos marcados modelos: el control difuso y el control concentrado.

El primero nace en 1803, cuando el presidente de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos, Jhon Marshall, estableció en el caso Marbury-Madison, que la competencia para ejercer el control constitucional recaía por derecho en la propia Corte Suprema de Justicia, extendiéndose, tan importante labor, a todos los jueces que integran el Poder Judicial. A este modelo se lo ha denominado difuso porque el control constitucional está a cargo de todos los jueces y no de algunos en particular.

El segundo surge en 1920 por iniciativa del maestro Hans Kelsen, autor de la obra Teoría Pura del Derecho, cuando, en la Constitución de Austria, se consagró que el control de la constitucionalidad debe concentrarse en un órgano jurisdiccional único e independiente de la función judicial. Tal modelo, por sus acertados atributos jurídicos, fue adoptado en gran parte de Europa y América Latina.

Ecuador lo adoptó en 1945, con la creación del Tribunal de Garantías Constitucionales, hoy reemplazado por la Corte Constitucional.

Me inclino a pensar que el segundo modelo, denominado control concentrado, es el más conveniente para las naciones: por ser especializado y no generalista, en una materia como la constitucional de tanta repercusión y trascendencia social. Sin embargo, para que el mismo tenga mayor eficacia en el Ecuador, es necesario robustecerlo con la absoluta despolitización de la Corte Constitucional; lo cual, ha mejorado muchísimo en los últimos años, bajo la presidencia del Dr. Hernán Salgado Pesantes y con la actuación de valiosos constitucionalistas como magistrados de esta.

En los próximos días, y en cumplimiento a normas jurídicas, tres de los nueve jueces que integran la Corte Constitucional, terminarán sus períodos y serán reemplazados por los ganadores de un concurso impulsado por una Comisión Calificadora de alto nivel.

Esperemos que lleguen los más capacitados, los más equilibrados y los que sepan anteponer la justicia y las normas de la Carta Magna ante la politiquería y la mezquindad; caso contrario, nuevamente, nuestro débil y tan vulnerable Estado de Derecho se verá afectado por los zarpazos del caos y de los intereses electoreros de los titiriteros del poder, como penosamente sucedió en la década pasada.

Todo el Ecuador debe estar expectante a este trascendental suceso ya que está en juego el orden, la seguridad jurídica y el boleto al progreso y la tranquilidad de todos los ecuatorianos identificados con la democracia y el Estado de Derecho.  ¡¡Tengámoslo muy en cuenta!!