¿Por qué leer?

P. Milko René Torres Ordóñez

La lectura es un encuentro entre tres mundos: autor-texto-lector. El autor escribe un texto, diseña y confecciona un tejido, para que el lector decodifique su contenido, descubra el mensaje, lo haga suyo, se apropie de él. Loja es la “cuna de la cultura”.

El arte es como la sangre que corre por las venas de los lojanos. Leer es vivir, a veces, sin sentir el paso del tiempo, ni el espacio que atrapa. Sin embargo, voy un poco más lejos con mi cuestionamiento que se torna existencial, a modo de una pregunta coyuntural: ¿Por qué leo? Mi habitación es un laboratorio para hacer muchas cosas, buenas o no tan buenas. Algunos libros marcan el espacio de un desorden utópicamente ordenado. Me río con ellos o, me estreso, o, los abandono, como un visitante que resulta impertinente. Algunas veces, desearía que no estuviesen allí. El libro, con todo su misterio, es mi amigo.Mientras vivía en Guayaquil frecuentaba los “Mall”, a la usanza norteamericana. Me perdía en la jungla de sus librerías. Buscaba los “best sellers” de los últimos meses. Mi mundo. Mi “Edén”. Rumiando un sueño perfecto. Mi idilio “bobo”, fascinante. Me encontré con libros que fortalecieron mis deseos de conocer otras culturas, diversas formas de pensar, de encontrarme con autores, con quienes generé círculos de amistad invalorables. Dialogué sin parar con Albert Espinosa. Aprendí de él que “lo mejor de ir es volver”. Un viaje fascinante. “Hay un día en la vida en que debes decidir si deseas tener la razón o la tranquilidad”. Decidí tener la tranquilidad. Pues, “la vida siempre te golpea, pero nunca de noquea”. Amo la paz, por sobre todas las cosas. Otro amigo, a quien busco siempre, en el laberinto de mi pequeña biblioteca, es John Steinbeck. Me regaló su “Perla”. “Y como todas las historias que se narran muchas veces y que están en los corazones de las gentes, sólo tiene cosas buenas y malas, y cosas negras y blancas, y cosas virtuosas y malignas, y nada intermedio”. Coincidimos en esto, que su “gesto decisivo era la escritura”. Es nuestra historia, ciertamente, nuestra vida. ¿Por qué leo? Me gustaría hacer una parodia del Quijote y de Sancho Panza. ¿Con quién me identifico? La respuesta dependerá de mi visión del mundo. Como ecuatoriano quizá lo lea en clave de humor. Exagerando, un humor blanco y blando.La lectura, un encuentro, dicho con vanidad, a ciegas, con un universo lleno de filosofía, historias, vivencias, no me permite salir de ese vientre blindado por la magia de cada palabra. ¿Qué he ganado yo con leer a tantos autores? Respondo: para estar en conexión directa con un mundo cuyo centro lo constituyen miles de personas, cada uno con su realidad y sus intereses. Como ser humano siento que mi desarrollo integral pretende alcanzar niveles óptimos con los recuerdos, el conocimiento, la sabiduría, los valores, las victorias ganadas o las luchas perdidas, los caminos encontrados. Me apropio de una frase de Torcuato Luca de Tena, en “Los renglones torcidos de Dios”, porque, ciertamente, Dios escribe recto en renglones torcidos.