Sin innovación pública no hay satisfacción ciudadana

Edwin Villavicencio

Actualmente las administraciones públicas, en especial las locales, carecen en sus modelos de gestión de una de las variables más importantes en materia de nueva gestión pública, como lo es, la innovación pública en aras de aumentar el valor público, cuyo elemento preponderante es la satisfacción a los usuarios, por ende, mayor receptividad política, para construir un entorno político de mayor gobernabilidad.

Debido a este problema, el Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo – CLAD en conjunto con las instituciones reunidas en el Simposio sobre Innovación Pública, los días 05 y 06 de octubre de 2022, en Madrid, España, y de acuerdo con las conclusiones de los debates celebrados durante el mismo, aprobaron la declaración de Madrid sobre Innovación Pública, dentro de las conclusiones y recomendaciones más importantes para los gobiernos locales indica que la innovación pública, conforme a las condiciones nacionales, debe abarcar sus dimensiones constitutivas, la normatividad regulatoria de las entidades públicas, el arreglo organizacional, la alta dirección, los procesos administrativos de registro y servicios, el perfil del personal público, la integración de los recursos financieros, tecnológicos, humanos y físicos y la relación con los ciudadanos.

Además, que la innovación pública es cada vez más relevante para los gobiernos porque, como indican los informes de prospección, estamos en un punto de inflexión. La innovación pública ha existido siempre, pero la actualidad reclama algo más que una simple revisión o mejora de los procesos, la arquitectura organizacional, los productos o los servicios: hay que repensar o redefinir en profundidad el papel, la misión y la visión de las instituciones públicas en relación con su eficacia social o integradora.

Es de vital importancia que la gestión pública esté basada en el dato y la información está fomentando el desarrollo de ciudades inteligentes y regiones de innovación que proporcionen en el futuro servicios inclusivos, sostenibles e interoperables centrados en las personas.

El gran reto de la innovación pública consiste en generar instrumentos que la impulsen y la estimulen, como el liderazgo transformador, el empoderamiento, la pasión y el compromiso de las personas del servicio público, o la orientación a las personas y sus problemas; y en desactivar los factores que obstaculizan la innovación como la inercia, el conservadurismo y la resistencia al cambio, la falta de incentivos y estímulos, la falta de orientación hacia los resultados, la deficiente comunicación, la falta de creatividad y de espacios de colaboración y cocreación.

Para propender que la innovación pública genere satisfacción ciudadana para aumentar el valor público es necesario establecer mecanismos en que los gobiernos y las administraciones públicas locales estimulen un debate profundo sobre cómo afrontar los retos de un mundo de grandes aglomeraciones humanas diversas e interculturales, acelerado desarrollo tecnológico, una nueva economía global y del conocimiento y nuevas formas de relación y organización social. Las instituciones públicas deben implicarse en este debate de forma proactiva, intensa e influyente.