«ENDEREZAR un mundo al revés (1)

Numa P. Maldonado A.

Es, sin duda alguna, el ferviente deseo de un enorme número de sobrevivientes en este contradictorio, injusto e irracional mundo “patas arriba” o “al revés” de hoy, según la lúcida expresión de Eduardo Galeano (1940-2015; ver libro homónimo editado en 1998).

Al respecto, Galeano aclara que en este “mundo”, regido por la “ley natural que recompensa a los más aptos y castiga a los inútiles” (darwinismo social impuesto por el capitalismo y el neoliberalismo), “la actitud más útil para abrirse paso y sobrevivir, el killing instinct, el instinto asesino, es virtud humana cuando sirve para que las empresas grandes hagan la digestión de las chicas y los países fuertes devoren a los débiles (Escuela del “Éxito”). Pero es prueba de bestialidad cuando cualquier pobre tipo sin trabajo sale a buscar comida con un cuchillo en la mano (…)”   

“Cuando un delincuente mata por alguna deuda impaga, la ejecución se llama ajuste de cuentas y se llama plan de ajuste la ejecución de un país endeudado, cuando la tecnocracia internacional decide liquidarlo (…) La economía mundial es la más eficiente expresión del crimen organizado. Los organismos internacionales que controlan la moneda, el comercio y el crédito practican el terrorismo contra los países pobres, contra los pobres de todos los países, con una frialdad profesional y una impunidad que asombran”.

“El arte de engañar al prójimo que los estafadores practican cazando incautos, llega a lo sublime cuando algunos políticos de éxito ejercitan su talento. En los suburbios del mundo los Jefes de Estado venden los saldos y retazos de sus países a precios de liquidación (…), como los delincuentes venden a precio vil, el botín de sus asaltos.

Los sicarios realizan, en plan minorista, la misma tarea que cumplen en gran escala los generales condecorados por crímenes que se elevan a la categoría de glorias militares. Los asaltantes al acecho en las esquinas, pegan zarpazos que son la versión artesanal de los golpes de fortuna asestados por los grandes especuladores que desvalijan multitudes por computadora. Los violadores que más ferozmente violan la naturaleza y los derechos humanos jamás van presos. Ellos tienen las llaves de las cárceles. En este mundo al revés, los países que custodian la Paz son los que más armas fabrican y venden (…); los bancos más prestigiosos son los que más narcodólares lavan, los que más dinero robado guardan; las industrias más exitosas son las que más envenenan el planeta y “la salvación del medio ambiente” es el más brillante negocio de las empresas que lo aniquilan. Son dignos de impunidad y felicitación, quienes matan la mayor cantidad de gente en el menor tiempo, quienes ganan la mayor cantidad de dinero con el menor trabajo, quienes exterminan la mayor cantidad de naturaleza al menor costo (…) Estamos condenados a morirnos de hambre, de miedo, de aburrimiento (…) El mundo al revés nos enseña a padecer la realidad en lugar de cambiarla, a olvidar el pasado en lugar de escucharlo, y aceptar el futuro en lugar de imaginarlo (…). En su escuela, escuela del crimen, son obligatorias sus clases de impotencia, amnesia y resignación. Pero está visto que no hay desgracia sin gracia, ni cara que no tenga contracara, ni desaliento que no busque su aliento. Ni tampoco escuela que no encuentre su contra escuela”.