Tu vara y tu cayado

Fernando Oñate-Valdivieso

Sin lugar a dudas, el salmo 23 es mi favorito y creo que el de millones más: “El Señor es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor moraré por largos días” (Salmo 23).

En el salmo 23 el rey David habla de cómo Dios es su proveedor, su protector, su guía, y lo compara con un pastor que cuida de su rebaño. David expresa su confianza en la protección del Señor y declara que Dios le dará la fuerza y la seguridad necesarias para enfrentar cualquier obstáculo o peligro cuando dice: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento”.

La «vara» y el «cayado» son las herramientas que utiliza un pastor para guiar y proteger a sus ovejas. La vara era una especie de garrote que en uno de sus extremos tenía una esfera y era utilizado como arma para proteger a las ovejas de los depredadores; el cayado en cambio, era una vara de madera mucho mas delgada y de mayor longitud, que tenía una especie de gancho en uno de sus extremos, que era utilizado para atraer a las ovejas que se separaban del rebaño.

La vara del pastor fue la que utilizó Moisés, extendida sobre las aguas del Nilo, cuando éstas se convirtieron en sangre; la levantó luego hacia el cielo y empezó a caer granizo; la volvió a levantar y se formó un ejército de langostas, de ella se valió para separar las aguas del Mar Rojo cuando el pueblo de Israel huía perseguido por el ejército de faraón; con ella golpeó la roca de Horeb e hizo brotar agua cristalina para apagar la sed de los israelitas. La vara del pastor es el símbolo de poder que luego tomó la forma del cetro de los reyes.

En tiempos de Moisés, el faraón era el hombre más poderoso del mundo, pero fue derrotado por el poder que el Señor le dio a un hombre obediente a su palabra. La vara de Moisés fue un instrumento y los que eran esclavos fueron liberados.

Si tu eres esclavo de adicciones, de enfermedades o de lo que sea, descubre la palabra del Señor, descubre la fe, confía el poder de Dios, toma su vara en tu mano, golpea tus cadenas y serás libre.